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Uruguay: Caso Ceibal-Google

Por Fernando Bordignon

Sobre las metáforas del pasado

Una historia del pasado, mencionada por la Odisea de Homero, cuenta que una vez un grupo de troyanos, para festejar una victoria sobre ciertos enemigos, introdujo en sus fortificaciones un objeto grande de madera con forma de enorme caballo. Distraídos y cansados de festejar sus triunfos, los troyanos bajaron la guardia. No percibiendo a tiempo que desde el interior del objeto empezaron a salir un grupo de soldados enemigos. Los cuales pasaron a mejor vida a los guardias de la ciudad, abrieron las puertas de ingreso y así el ejército enemigo pudo vencer y tomar Troya.

Este relato histórico, que a primera vista parece anacrónico, podría resignificarse hoy y aplicarse en forma de metáfora al caso del acuerdo entre el gobierno de Uruguay y la empresa multinacional Google.

Sobre el Plan Ceibal

Durante el gobierno del presidente Tabaré Vázquez se decidió adquirir computadoras portátiles no comerciales, dotadas de software abierto y libre de carácter pedagógico. Tal decisión estaba fundada en reforzar la autonomía e independencia del país frente a las numerosas empresas proveedoras del sector informático.

En este sentido, se implementó el Plan Ceibal. El cual era un proyecto de carácter socioeducativo establecido en el Uruguay en el año 2007. Dentro de sus objetivos principales estaba el de dotar a cada estudiante y maestro o profesor de una computadora portátil. Para este fin se inspiró en el proyecto One Laptop per Child auspiciado por Nicholas Negroponte.La coordinación central del plan está a cargo de una unidad ejecutiva denominada Centro Ceibal, la cual es una persona pública no estatal, que tiene por finalidad la promoción de las actividades de apoyo a la educación pública. Su dirección en compartida y está conformada por Miguel Brechner como presidente representando al Poder Ejecutivo, un representante del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), un representante de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), y un cuarto representante del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

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Sobre los hechos que sucedieron en Uruguay

El día 22 de mayo del año 2015 en Uruguay, se informa públicamente de la firma de un acuerdo de colaboración entre el Plan Ceibal y la empresa extranjera Google (5). En el cual los profesores y estudiantes del sistema educativo uruguayo (público y privado) podrán acceder, de forma voluntaria, gratuita y sin límite de capacidad, a servicios de correo electrónico (Gmail), almacenamiento de datos en el soporte “nube” (Google Drive) y a software educativo de la suite Google Apps por Education. En referencia a convenios semejantes, de tal magnitud, solo se tiene registro del acuerdo con el Estado de Baja California en México (). Por lo cual este sería el primer antecedente mundial en un proyecto que abarca la totalidad de un país y su sistema educativo en los niveles de primaria y de secundaria.

Miguel Brechner, presidente del Plan Ceibal, argumenta que el acuerdo surge por la necesidad y el interés de los estudiantes y docentes (1), y también desde el gobierno se argumenta y promociona su adopción desde la base de su “gratuidad, “beneficiando” de manera directa a profesores y estudiantes de los niveles primario, secundario y UTU. Se informa que la suscripción a los servicios es voluntaria, y en caso de los estudiantes necesitan adjuntar un consentimiento firmado por los padres.

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Sobre voces levantadas

Desde la Universidad de la República (UDELAR) llegó uno de reclamos más fuertes en contra del acuerdo. Su Rector, el profesor Markarian, desde su preocupación apunta a que el comercio de la educación, es un tema de mucho dinero, y que “la soberanía de los países reside en la defensa del conocimiento.” (4)

En el seno de su Consejo Directivo Central, el 7 de julio el tema se trató en una reunión. Representantes de los distintos claustros cuestionaron el convenio argumentando distintas razones. El órgano colegiado hizo pública una declaración indicando que existe una “honda preocupación por la posible aplicación de un acuerdo sin la requerida discusión previa y donde queda en cuestión la protección de los datos personales de los menores de edad alumnos de la ANEP, en clara discordancia con la normativa vigente en nuestro país.”(2)

Luego, un grupo importante de académicos y representantes de organizaciones culturales uruguayas dan a difusión una carta pública de rechazo al acuerdo (3), la cual tiene por objetivo el manifestar su preocupación por el tema. En particular hacen referencia a los problemas futuros que se pueden ocasionar por los manejos de información personal de la comunidad educativa, dado que residirá en servidores de datos extranjeros y bajo otro sistema legal. Las preguntas que se plantearon desde el colectivo fueron muchas, en particular esaban relacionadas con el porqué de la decisión, quien la tomó, cuál es el marco pedagógico que sustenta el acuerdo, cuál es el alcance, entre los principales interrogantes. En resumen, desde su posición ven que “Los beneficios para el país no quedan claros, pero sí pueden identificarse los beneficios que este acuerdo le aporta a la estrategia comercial de Google” (ibid). Este temor es justificado desde su posición, debido a que hacen referencia a que la empresa multinacional se ha visto involucrada en varias demandas, en los últimos años en los Estados Unidos, iniciadas por violación de leyes federales. Las cuales están relacionadas con temas de privacidad de los estudiantes, en su rol de usuarios del servicio Google Apps for Education.

Desde posiciones externas a la academia, Ismael Castagnet, Presidente del Centro de Estudios de Software Libre del Uruaguay (CESoL), advierte sobre el peligro a mediano plazo que podría derivar del acuerdo, al indicar que “Los que ahora son estudiantes uruguayos y guardan información trivial en la nube de la multinacional son los futuros trabajadores, sindicalistas, empresarios y políticos uruguayos” (6). Y que dentro de pocos años la empresa Google (y con quienes comparta los datos de perfil) conocerán todo sobre los ciudadanos, lo cual convierte el acuerdo en una entrega de información personal.

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Sobre la búsqueda de alternativas

La profesora María Simón, Decana de la facultad de ingeniería UDELAR, indicó que un acuerdo de este tipo, con servicios instalados en el exterior encarece el costo país. Dado que “el uso de almacenamiento importante genera un aumento de tráfico internacional. ANTEL paga el tráfico internacional, y eso quiere decir que lo pagamos todos los uruguayos. No hay un aumento para el Plan Ceibal, pero hay un aumento de costo país” (10). Indicando que hay que buscar alternativas locales que permitan almacenar datos en el país, lo cual tampoco es gratis, pero conviene frente al pago de tráfico internacional.

A partir de las múltiples críticas al acuerdo, se formó una mesa de diálogo, con representantes de la Universidad de la República (Udelar), el Plan Ceibal, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y de ANTEL. En ese espacio, acordaron analizar otras alternativas posibles al acuerdo con la empresa Google (9). La idea era indagar algún proyecto alternativo que posibilite establecer servicios similares desde proveedores que residan en suelo uruguayo y si es posible de capitales nacionales. Días después, informó que desde su punto de vista no existe en este momento una alternativa al acuerdo, argumentando que no posee los recursos para sustituir las herramientas que proporcionaría Google (8).

Sobre Internet y lo gratis

En el libro ¿Quién controla el futuro? su autor Jaron Lanier (11) hace una serie de advertencias acerca de la acumulación económica y de poder político que se da en relación a lo que llama «servidores sirena». Los cuales son las grandes instalaciones de almacenamiento y procesamiento de datos, tales como Facebook, Google u otras corporaciones de tamaño muy grande. El término sirena hace una referencia al pasado mitológico, a la época donde las tales seres embelesan a la gente con sus cantos. Pero lo resignifica al hoy, donde en vez de cantos hay anuncios de gratuidad en todo, pero que en el fondo son una especie de trampas para, por un lado capturar información de nuestros hábitos y por otro condicionarnos, de forma casi imperceptiva, nuestra conducta de consumo. A lo largo de la obra, Lanier propone un plan de acción para empoderar a las personas frente a las acciones de los servidores sirena.

Sobre foco del problema, el cual se da en torno al control que produce el software y en particular los algoritmos, Lanier indica (ibid) “La información es poder y creíamos que hacer esa información libre y gratuita daría poder a la gente. Nos equivocamos. Las cosas cambiaron hace unos diez años. Se produjo lo contrario, una concentración de ese poder en unas pocas manos, en los propietarios de los grandes servidores o lo que yo llamo ‘servidores-sirena’. Se creó así un nuevo tipo de plutocracia, en detrimento de la clase media. La gente debe entender que no existe lo ‘gratis’. Cuando los usuarios aceptan un sistema en el que suben vídeos a YouTube y contribuyen con información a las redes sociales sin esperar nada a cambio, lo que están haciendo es trabajar para que otro, con unos servidores muy grandes, haga fortuna. Nos ofrecen cosas gratis a cambio de que permitamos que se nos espíe. Hemos sido hipnotizados con la idea de que no debemos esperar dinero a cambio de lo que hacemos on-line. Lo único que sacamos a cambio son abstractos beneficios de reputación o subidones ego.”

En este modelo de negocios en línea, a las corporaciones que ofrecen servicios en la nube, les damos nuestros datos para que nos abran sus aplicaciones, pero nos cobran mucho a cambio, y pagamos de forma invisible y casi imperceptible. La adquisición y procesamiento de grandes datos es el nuevo dorado de las corporaciones, dado que por un lado pueden afinar fuertemente sus modelos de riesgo e inversión y por otro los insumos para ello son casi “gratis”. Es decir ganan mucho pero a muy bajo riesgo. Las ganancias dadas por el modelo de servidores sirena está generando monopolios nunca vistos antes en la historia del capitalismo, la acumulación de riquezas, generadas por negocios seguros de bajo riesgo.

Sobre la soberanía tecnológica

Al hablar de la soberanía nacional se hace referencia al derecho que tiene un pueblo a elegir sus gobernantes, a dictar sus propias leyes, y también al derecho a que su territorio sea respetado por otros países. En este sentido, soberanía es un concepto básico del derecho internacional, que hace referencia al derecho de un estado para ejercer sus poderes.

El concepto de soberanía se ha extendido sobre distintas dimensiones o ejes, por ejemplo hablamos de soberanía económica, en relación a la capacidad de un estado de fijar sus opciones políticas económicas y financieras sin ninguna intromisión ajena a su propio poder de decisión. Nos referimos a soberanía alimentaria cuando hablamos acerca de la libertad de un país de poder definir sus políticas agrarias y ganaderas en función de producir alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica. Así, en este contexto, soberanía tecnológica debe entenderse como la potestad de un estado de elegir libremente, por si mismo, sin condicionamiento alguno, el camino por donde orientara su desarrollo a partir de hacer uso intensivo de la ciencia y la tecnología.

Ya que desde la ignorancia del estado reside el éxito del poder corporativo, para lograr una soberanía tecnológica sustentable es necesario que desde el ministerio de educación se garantice un acompañamiento adecuado en cuestiones de formación, acorde a los objetivos estratégicos nacionales. Dado que en el seno de esta institución se definen las políticas de mediano y largo plazo con respecto a la formación de sus ciudadanos.

Para lograr un nivel adecuado de soberanía tecnológica, desde el gobierno, se deben lanzar iniciativas que luego fomenten políticas públicas tendientes a un uso apropiado, responsable, crítico y libre de tecnologías. Donde la dimensión de la privacidad debe ser tratada como un derecho inviolable, ya que el estado debe tener el poder de decidir y definir a las tecnologías que administran los datos propios de los ciudadanos, y no necesariamente los gobiernos y las corporaciones locales o extranjeras. La seguridad y privacidad sobre el mundo digital son pilares que también definen la soberanía tecnológica.

Lo paradójico del caso uruguayo, es que a fines del año 2013, se aprobó la ley de software libre y formatos abiertos en el Estado. La cual, en esencia estaba en función de disminuir la dependencia tecnológica respecto de grandes empresas desde el Estado. Promoviendo el uso de software libre y el desarrollo nacional de software en base a políticas públicas que involucren a los distintos organismos del estado (7). Cabe destacar que ANEP y Ceibal no forman parte de los organismos directamente obligados por la ley de software libre, pero su accionar no debería ir en contra del espíritu de las políticas públicas uruguayas.

Consideraciones finales

Para cualquier empresa relacionada con servicios basados en el manejo de grandes datos, tener registrado, sistematizado y con registros enriquecidos en el tiempo, todo el sistema educativo de un país es un sueño que se ha hecho realidad en Uruguay. En el caso, la empresa Google ya no poseen datos individuales de usuarios o muestras de poblaciones, en este caso -aunque se diga que el registro es voluntario- la empresa tendrá gran parte de la población educativa bajo su observación en tiempo real.

En todo esto ¿Qué gana el sistema educativo uruguayo? correo gratis, almacenamiento ilimitado y algunos servicios de aplicaciones en línea (básicamente de ofimática) pero sin ningún engarce profundo con el currículo. Por otro lado ¿Qué entrega y o pierde el gobierno uruguayo a cambio del acuerdo? autonomía y soberanía tecnológica, paga costos extra por comunicaciones al exterior (las cuales son innecesarias si los servicios se proveen en el país), injerencia externa -de una corporación internacional- sobre su sistema educativo y los datos personales de gran parte de los componentes del sistema educativo

El poder definir una alternativa técnico-pedagógica al acuerdo es una buena acción para neutralizar los posibles efectos negativos y construir soberanía. Si bien, desde el gobierno uruguayo se argumenta la falta de recursos de todo tipo, para hacerlo, es posible armar un acuerdo regional con otros países. En particular con otros proyectos educativos, ya que la filosofía de trabajo y la visión de la educación es compartida.

Finalmente, el día 18 de setiembre de 2015, el presidente del proyecto Ceibal Miguel Brechner, en la Comisión de Educación del Senado declaró que Anatel no implementará un sistema alternativo local a los servicios de Google, dado que según el funcionario “… no es su cometido y no puede hacerlo. Ninguna empresa privada se contactó con el Plan Ceibal para ofrecer un producto similar” (11). Con lo cual las autoridades educativas resolvieron suscribir el acuerdo con la mencionada empresa.

Al final de este recorrido por los hechos, solo quedan un par de preguntas sin respuesta:

Si el software libre contribuye a alcanzar la autonomía y soberanía tecnológica ¿Cómo queda Uruguay frente a este acuerdo con Google?.
¿Los aportes de Google representan herramientas válidas para enriquecer la educación o son un caballo de troya digital?

Referencias

(1) Portal 180 (2015) Brechner tambien indicó que los términos del acuerdo con Google son impuestos por la empresa. Portal 180, 10 de junio. http://www.180.com.uy/articulo/55811_brechner-garantizo-privacidad-de-datos-en-acuerdo-con-google.

(2) Sa Rosa, F. (2015) Honda preocupación» por posible aplicación de acuerdo sin discusión previa. Sitio oficial de la Universidad de la República. http://www.universidad.edu.uy/prensa/renderItem/itemId/37559

(3) Colectivo Académico (2015) Declaración pública sobre el acuerdo del Plan Ceibal y la Administración Nacion al de la Educación Pública (ANEP) con la empresa Google. https://nogoogleappsedenuy.wordpress.com/acerca-de/

(4) El País (2015) UdelaR pide estudio de alternativas nacionales ante acuerdo con Google. El País, 14 de julio. http://www.elpais.com.uy/informacion/markarian-pais-tv-udelar-google-ceibal.html

(5) Presidencia de la República (2015) Ceibal suma herramientas de Google para potenciar el trabajo de docentes y estudiantes. Presidencia, República Oriental del Uruguay, 22 de mayo 2015. http://www.presidencia.gub.uy/comunicacion/comunicacionnoticias/ceibal-suma-herramientas-google-potenciar-trabajo-docentes-estudiantes

(6) Castagnet Lacuesta, I. (2015) Convenios de organismos educativos con Google: el caso uruguayo. Digital Rigths Latin America & the Caribbean. 24 de agosto 2015. http://www.digitalrightslac.net/es/convenios-de-organismos-educativos-con-google-el-caso-uruguayo/

(7) Barbano, R. y Battistoni, J. (2015). Google y la soberanía tecnológica uruguaya. Miradas al Sur, 10 de setiembre 2015. http://www.miradasalsur.com.ar/2015/09/10/arte-cultura-y-espectaculos/google-y-la-soberania-tecnologica-uruguaya/

(8) Pittaluga, J. (2015) Antel informó que no puede sustituir el acuerdo entre Google y Ceibal. Revista Búsqueda.

http://www.busqueda.com.uy/mailing/notas/1828/google/

(9) UDELAR (2015) Evaluarán alternativas locales al acuerdo del Plan Ceibal. Universidad de la República Uruguay, 14 de julio 2015. http://www.universidad.edu.uy/prensa/renderItem/itemId/37574

(10) EL observador (2015) Decana de Ingeniería: “Hay alternativas nacionales al acuerdo con Google”. El Observador, 24 de julio 2015. http://www.elobservador.com.uy/decana-ingenieria-hay-alternativas-nacionales-al-acuerdo-google-n663251

(11) La República 82015 Defensa del acuerdo con Google. La República, 18 de setiembre de 2015. http://www.republica.com.uy/acuerdo-con-google/537879/

(12) Lanier, J. (2014) ¿Quién controla el futuro?. Debate, Buenos Aires

Fuente Rebelión

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La Red ha ganado Premio Nacional de Periodismo Científico Eduardo Delpretti 2001-2002, Premio Municipal de Periodismo Científico Arístides Bastidas 2003 y 2008, Premio Municipal Fabricio Ojeda 2012.

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