
ESET Venezuela ha advertido sobre un aumento histórico de vulnerabilidades, los peligros de una Inteligencia Artificial sin control humano y la preocupante desatención en el sector educativo.
Imagina que las puertas y ventanas de miles de empresas y hogares en todo el mundo, de repente, empezaran a fallar y a quedarse abiertas de par en par. Algo muy parecido, pero en el plano virtual, está ocurriendo este año.
La velocidad a la que se multiplican los «huecos» o fallas de seguridad en los sistemas informáticos —lo que en tecnología se conoce como vulnerabilidades— ha alcanzado un ritmo nunca antes visto. Durante el tradicional Desayuno Tecnológico con Periodistas de ESET Venezuela, el equipo de la firma de ciberseguridad encendió las alarmas: en el primer semestre de 2026, estas brechas digitales se dispararon un asombroso 49,5 % en comparación con el mismo período del año anterior, y los expertos proyectan que para diciembre se rozará la escalofriante cifra de 88.000 fallas registradas a nivel global.
«El diálogo con la prensa es indispensable hoy en día», señaló Michele Flammia, Director General de ESET Venezuela, al abrir el encuentro. Para el directivo, la velocidad con la que adoptamos nuevas tecnologías, sumada a la astucia del cibercrimen, está obligando a las organizaciones a repensar por completo cómo protegerse para no verse forzadas a paralizar sus operaciones de la noche a la mañana.

Marea de datos que no para de crecer
Para ponerle números a esta amenaza, Aníbal Vera, gerente de ingeniería en ciberseguridad e invitado especial, recurrió a los registros de la National Vulnerability Database (NVD). Los datos son contundentes: entre enero y junio de 2026 se contabilizaron 35.364 fallas de seguridad, frente a las 23.656 del primer semestre de 2025.
Ante esta avalancha, Vera destacó que las empresas no pueden pelear solas. El experto hizo un llamado a fortalecer la colaboración en la comunidad de los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) —los «cuarteles de bomberos» de la ciberseguridad—. Sin embargo, advirtió que no basta con tenerlos; hay que auditarlos con lupa y «datos duros» para saber si realmente están listos para responder a tiempo, analizar alertas y controlar las herramientas de Inteligencia Artificial (IA) que ya están utilizando.
La caja negra: Cuando la IA decide a ciegas
La Inteligencia Artificial promete solucionar muchos problemas, pero si se aplica a ciegas puede convertirse en un dolor de cabeza peor que la enfermedad. Carlos López, Gerente de Soporte y Capacitación de ESET, abordó el llamado «efecto caja negra» (black box).
Este fenómeno ocurre cuando las empresas usan algoritmos tan complejos y cerrados que nadie sabe realmente cómo toman las decisiones. Si una IA decide bloquear un proceso vital o rechazar a un usuario sin que nadie pueda explicar el «porqué», la empresa se expone a multas, pérdidas millonarias y crisis de reputación. La solución, según López, es la «IA Explicable» (XAI): sistemas transparentes donde las máquinas automatizan los procesos, pero siempre bajo el ojo vigilante y el criterio de un ser humano (Human-in-the-loop).
Aulas desarmadas ante el peligro digital
El cierre del encuentro abordó una de las realidades más preocupantes y menos visibles en el país: la educación. José Luis Rangel, Gerente de Comercialización de ESET Venezuela, alertó que el sector educativo nacional se encuentra en una situación de alta vulnerabilidad debido a la falta de inversión y, sobre todo, de conciencia.
Rangel explicó que muchas escuelas, universidades y sus directivos todavía ven la ciberseguridad como un «gasto innecesario» y no como una inversión, en gran parte porque no han sufrido —o no se han enterado de— un ataque masivo y público. Sin embargo, detrás de esa aparente calma, miles de docentes, estudiantes y procesos administrativos manejan a diario datos sumamente sensibles y adoptan nuevas tecnologías en las aulas sin ningún tipo de regulación o escudo digital.
El mensaje final de los especialistas fue claro: en un 2026 donde las fallas digitales se multiplican a contrarreloj, la prevención, el orden tecnológico y la educación ya no son opciones para mañana, sino la única garantía para seguir operando hoy de manera segura.
